En El imperio dividido, la caída moral y política de Han se convierte ya en una realidad irreversible. Tras la consolidación de Cao Cao en el norte, las antiguas promesas de restauración imperial se ven desplazadas por una lucha más vasta: la de tres fuerzas destinadas a repartirse el mundo. Liu Bei, todavía errante, busca una base desde la cual realizar su ideal de legitimidad; Sun Quan fortalece Jiangdong con prudencia y ambición; Cao Cao, dueño de la corte y de los ejércitos septentrionales, avanza hacia el sur con el propósito de someterlo todo bajo su mando.
El corazón de este volumen es el surgimiento de Kong Ming, Zhuge Liang, cuya llegada transforma el destino de Liu Bei y da forma a la gran estrategia tripartita del imperio. Las visitas a la choza de paja, el plan de Longzhong, la retirada de Xinye, la huida de Changban y las deliberaciones diplomáticas en Jiangdong preparan uno de los episodios más célebres de la obra: la campaña del Acantilado Rojo. Allí, entre fuego, viento, astucia y audacia, se decide que Cao Cao no podrá unificar el mundo de inmediato.
Los capítulos de este volumen muestran el paso de la dispersión al equilibrio. Los héroes dejan de ser simples caudillos errantes y comienzan a encarnar proyectos políticos definidos. La alianza entre Liu Bei y Sun Quan, las estratagemas de Zhou Yu, la inteligencia de Zhuge Liang, las tensiones por Jingzhou y el ascenso del poder de Shu abren una nueva etapa: ya no se lucha por restaurar una unidad perdida, sino por determinar quién será digno de heredarla.