Aprender inglés no debería ser tan complicado, pero nos lo han hecho ver así toda la vida. Gramática, excepciones, reglas que cambian según el día… y al final, nada se te queda.
Yo también pasé por eso. Hasta que me di cuenta de algo tan simple que hasta da risa: Los niños no estudian inglés… lo aprenden. Y lo aprenden jugando, escuchando, sin estrés.
Este libro está pensado para ti, que quizás ya lo intentaste todo y sigues sin poder hablar. No necesitas estudiar más. Solo necesitas relajarte y dejar que el idioma entre.
¿Mi método? Es tan sencillo que muchos dirían que es tonto.
¿Funciona? Sí. Y si lo dejas fluir, vas a empezar a notar resultados sin darte cuenta.
Dale una oportunidad a lo simple. A lo natural. A lo que realmente funciona.
Muchas gracias