Espiritualmente muchas personas andan en la oscuridad por el pecado, viven esclavizados por algún vicio, sin esperanza alguna, atados por el mal, sujetos a las maldiciones proferidas por sí mismos o por herencia.
Hoy el Señor los invita a que abandonen la oscuridad y entren a la luz: “Porque nuestro Dios en su gran misericordia nos trae de lo alto el sol del mediodía para dar luz a los que viven en los más profunda oscuridad, para dirigir nuestros pasos por el camino de la paz” Lucas 1, 78-79. La persona que anda en la luz es feliz, recibe bendiciones y tiene éxito en todo lo que emprende.