Charlie siempre ha creído saber exactamente dónde está.
Vive según reglas. Límites claros. Un acuerdo sencillo pensado para que nadie salga herido — sobre todo él.
Entonces llegó Joe a su vida, de manera tranquila, natural… casi demasiado fácil. La conexión fue inmediata, intensa y cómoda — como si siempre hubiera estado ahí. Con él, todo parece sencillo.
Lucas, en cambio, nunca ha sido sencillo. Ni predecible. Y quizá sea justamente por eso imposible de ignorar.
El problema es que los sentimientos no siguen acuerdos. No obedecen a la lógica. Y desde luego no desaparecen solo porque alguien decida que deberían.
Cuanto más intenta Charlie mantener el control, más evidente se vuelve que algo está cambiando — en las conversaciones, en las miradas, en los silencios que dicen más que cualquier confesión.
Algunas relaciones empiezan como amistad. Otras de manera casual. Pero algunas simplemente ocurren… y lo cambian todo.
Ahora Charlie debe descubrir cuánto de lo que tiene puede proteger realmente — cuando su propio corazón parece decidido a reescribir las reglas.
Y algunas decisiones… no dejan vuelta atrás.